Competencias comerciales: ¿Para qué?

  • junio 1, 2024
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Cada año, abogados y firmas se preparan meticulosamente para participar en un riguroso concurso que busca categorizarlos como los mejores, más capaces y experimentados en sus respectivas áreas de práctica. Esta evaluación no solo les otorga un reconocimiento local, regional y global, sino que también sirve como una valiosa recomendación al momento de decidir con quién llevar adelante un negocio. De hecho, cada vez más compañías exigen que sus asesores legales estén validados en estos prestigiosos directorios antes de iniciar cualquier colaboración.

Ahora bien, ¿en qué se basan estos reconocimientos tan codiciados? El primer insumo es una descripción detallada del trabajo desarrollado en negocios y asesorías durante el año anterior. Junto con esto, se envía una lista con nombres y cargos de clientes que puedan validar y reconocer el servicio, trabajo y apoyo prestado por estos asesores en quienes han confiado plenamente sus negocios, estrategias comerciales y resultados financieros.

Aquí es donde las competencias comerciales juegan un papel crucial. No se trata solo de demostrar un profundo conocimiento legal, sino de generar confianza a través de la empatía, la capacidad de escucha y, en general, las habilidades interpersonales que
aseguren una relación cordial y profesional con el cliente. Estas habilidades comerciales son fundamentales para establecer una conexión de confianza, indispensable para acompañar al cliente en el cumplimiento de sus metas y expectativas.

Es importante destacar que estos directorios otorgan un peso significativo a las opiniones de los clientes sobre los abogados que los han asesorado, a veces incluso más que a las transacciones o negocios en sí. La voz del cliente se convierte en un testimonio vital que
refuerza la reputación del abogado.

Sin embargo, aún encontramos asesores legales que creen que sus capacidades técnicas son lo más importante al buscar asesoría. El mundo ha cambiado, señores, y debemos adaptarnos. Las competencias comerciales ya no son un complemento, sino una necesidad. O nos ajustamos a esta realidad, o corremos el riesgo de quedar fuera del camino.